jueves, 17 de abril de 2008

Las letras


Vuelvo, revuelvo y la vuelta sin fin, cada vez que me encuentro, nuevamente la respiración cesa, como cuando tiene la certeza de que ya nada me va a llenar por completo, como cuando ya no se está en capacidad de sentir nada en realidad.

Quiero confundirme con la sábana y desaparecer sutilmente; dejar el manual de instrucciones en un lugar tan obvio que nadie pueda pensar que se encuentra ahí, que realmente está ahí, frente a los ojos que atónitos reflejan la incertidumbre de inmiscuirse en la complejidad de una carrera sin sentido que todos llevamos a cabo sin excepción. Batallamos grandilocuentemente contra algo que no existe, y nos aterramos que hayan más de 100 cultos de adoración a becerros de oro en la ciudad. No será que en realidad algo se ha perdido sin remedio y aun no se puede saber ¿qué es?

Es extraño, hace días sien un sabor a metal impreso en la boca, en los dientes, con un desasosiego común a estos días... ¿Será el sabor de la derrota? Amargo, como la cáscara de limón, Agrio como la mueca del mismo.

Induzco pensamientos alternos, que salen de los bolsillos y un par de plásticos de OMA que le regalo a LAURA porque le gusta su contenido...

Una barra de HALLS ROJO...

El precio del vicio ha subido y aun lo mantengo, podría hacerlo por un tiempo más, ¿cuanto más? cueste la rutina... un poco más divertida será la caída, un raspón más contundente, una perdida de conciencia a little bit más prolongada.

las RIZADAS DE MAYONESA me gustan.
Cómo los dientes deshacen sus ingredientes, que han creado otros hombres con el fin de engañarse, procurándose tierra... Oigo el sonido de su muerte en mi boca y muchas veces me he preguntado si el que está al lado lo escucha: La agonía lenta y crujiente ¡Humm! - Salivación, asociada a un recuerdo en otro papel -

Instantáneamente su historia se dibuja en la pared que me han puesto a mirar... Estoy castigada y sin pensarlo y sin quererlo, quizás resulto escribiendo su nombre =
a feast of friends
Jim Morrison

4 comentarios:

  1. Ekatherine, por acá usamos mucho la expresión, “Wao!” como exabrupto al maravillarnos de algo. Te confieso que son muchas las bitácoras que cruzan mi camino, leo un poco de ellas y luego parto sin despedida ni regreso. Sin embargo, lo que escribes me cautivó y sin darme cuenta ya estaba revolviendo las notas viejas y leyéndote, y leyéndote, como el pervertido senil que husmea tras las rendijas una desnudez ajena. Me tomé la libertad de colocar un enlace en mi blog y me gustaría invitarte a publicar en la revista de nuestro departamento (www.labrapalabra.net). Mucha suerte y no pares de escribir. Hace tiempo que comprendí que el arte es una simple autocomplacencia: lo hacemos porque sí, sin lógica ni razones. Y es que tarde o temprano terminamos intercambiando las limosnas de leernos los unos a los otros.

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  2. Imaginar o suponer o intuir, no sé que hacer con cada una de tus palabras, tan enmarañadas en lo que se supone es tu invisible realidad.

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  3. querido pececito, quizás las enmaraño, no he aprendido otra forma de desenmarañar mi propia existencia... quizás como los antiguos filósofos, no tengo que aportar más que un pequeño escozor cerebral, para que sigas por tu cuenta... o para que me hagas seguir a mi por la mía.

    Un Abrazo

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  4. Ed, me siento realmente halagada, hace unos días había dejado una respuesta, seguro como mis intenciones son invisibles, al parecer del mismo modo se comportan mis comentarios (por no decir que la tecnología me atacó), me dí una vuelta por el café y por labrapalabra, no se como contactarme, sería un honor poder colaborar con su iniciativa, desde mis humildes letras invisibles, cualquier cosa déjame un post por aquí, si cualquiera de mis letras te sirve gustosas formaran parte de tu abecedario.

    Un abrazo cordial

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