Estoy... Probablemente empiece un nuevo día sin aliento... la esfera; el recuerdo; camino por la esfera maravillada de su perfección y me hastío, vuelvo al inicio y al final, recorro el espacio y siempre es el mismo sin importar hacia a donde logre torcer la mirada...
Estoy; no recuerdo nada ya, los prontuarios de días inexistentes en los que lograba echarme la soga al cuello han dejado sus marcas llenas de una fina mixtura de fíque y carne dispuesta para digerir en el banquete de media noche, aun cuando las campanadas no sean audibles para todos, retumbaran en una noche oscura a la mano de algún probable despiadado; se vive, porque no hay hacia donde correr...
Estoy; me levanto en las mañanas y proceso el mismo formato de verificación; en la ventana unos cuantos personajes de la historia ciudadana, resguardada yo desde allí observo y me imagino que soy un pequeño dios enjaulado, sin expectativas y sin momentos de insurrección, divagando como Teseo en otro laberinto sin el cordel de Ariadna en el mantel...
Estoy, simplemente, me atraganto con un café, cargado, oscuro; como mis ojos que han quedado sin luz y encuentro en su sabor amargo, los vestigios de unas líneas que había empezado en el papel sólo que ya no recuerdo el remitente ni la ocasión en las que se habían creado; sólo fragmentos de un intento por mantener la cordura, un tiempo más y recordar tal vez, que en algún momento respiraba de aquel ungüento en el que se podían mezclar el humo y el alcohol, sin obtener confesiones substanciales, solo desencuentros disfrazados de soledad.