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jueves, 3 de abril de 2008

Cuando la espera no alcanza II

La última copa dejó una huella en mi rodilla... de unos tonos indescriptibles para el sumario... me acordé de su incidente en la piscina... y no pude evitar sentir que en formas extrañas el alcohol siempre nos lleva a despertar en caminos en que se opone la cordura a las conjeturaciones de un sin sentido que empieza a ser la vida misma, en pequeños fragmentos de historias que se recapitulan, ya que el presente no es lo suficientemente subversivo y divertido para aguantarlo como viene...
En algunos momentos cuando trato de digerir la última porción de nicotina estremezco la cuadricula del piso de ese cuarto que parece mío en ocasiones... pensando... ¿Qué hago?, ¿Qué hago? El puto computador está dañado... el televisor no enciende... la vida nocturna... la respiración de las aceras contiguas, la basta noche muriendo a mi alrededor, y yo sin poderme quitar este hedor a herrumbre, retorcida, desmedida... enjaulada en un lugar lleno de salidas... sin poder simplemente correr... el humo tiende a llenar el cuarto... la pequeña libreta de notas descansando en la mesa de noche que heredé de mi abuela... hablando de mi desconcierto... me llama... y yo simplemente me dejo caer, el peso de las ojeras que se acumulan día con día limitan mi estado de sosiego... someto mi mente al fastidio de la almohada... el techo... el mismo techo... la misma ventana de celosías que me deja descubierta... el sonido irritante del centro... y mi voz, en la cabeza... infatigable... esquizofrénica... que no deja de indagar... mascullar... musitar... momentos que no han pasado y que no se encontrarían ni siquiera en las medallas más dementes otorgadas por los seudo santos de una actualidad sin espacio...
Como callar aquellas voces...
y pensar que lees esto y no lo haces... y pensar que me esfuerzo y no lo hago...
dejar de pensar... detenerme en una palabra vacía, en una letra sin sonido como la H... recordar que el silencio es la esencia perfecta para que lo demás sea percibido... el silencio es bueno... niños la plana para mañana es escribir en el cuaderno hasta que se convenzan que es cierto EL SILENCIO ES BUENO
otra EL SILENCIO ES MI AMIGO otra EL SILENCIO ES MI PASTOR, NADA ME FALTA, POR VERDES PRADERAS... así hasta que un día el cerebro de la maestra se seque de tanta levedad...
Me recuerdo en un estado parecido al suyo... al revés del mío...
Me recuerdo citando a otros siempre... a un viaje que no empieza ni termina...
un lugar que se ha quedado cerca de su cama, volteando un poco a la derecha, por donde la música se escucha y en medio de un SI... y un QUIEN PUDO SER QUIERO QUE SEAS TU, una danza místicamente antigua convocaba a dioses alternos que nunca supe leer...
Espero simplemente que usted si sepa leer...

martes, 25 de marzo de 2008

Ceder... Descansar... No correr más... II

Las barbas arrastran y las canas aparecen y al mirar hacía atrás sería mejor no hacerlo y tratar de ignorar el enmudecimiento de nuestras cuerdas vocales, y tratar de sacarles algún sonido sordo indescriptible... para no sentir como el piso empieza a desplomarse lentamente y ya no hay como salir del precipicio... hay alguna manera acaso?

Recuerdo un tiempo en que estaba hecha de canciones adversas... aun me deleita el roce del destierro... aun supongo estar viva, tan sólo lo puedo suponer... me he atragantado con tantos sueños que necesito el ábaco no para contar los intentos fallidos, si no para avivar un poco más el fuego... me congelo... los músculos conservan aquella materia rígida de la desazón y los estudios de los demiurgos nunca se inflingirán en el exilio...

Recuerdo días hechos de desvaríos como estos pero sin el eco, recuerdo días hechos de noches enteras... repitiendo una y otra vez en loop nuestra cobardía, temores entre dientes que se enlazaban en una copa y se resguardaban con las cobijas de su cama... supongo que lo hice alguna vez, muchas veces, matando pensamientos y sentimientos con el aséptico alcohol, que mata todo lo que sobra... hasta unas cuantas neuronas que pueden inmiscuirnos en el maravilloso olvido.

No entiendo que hago aquí, a esta hora... sin cigarrillos, tratando de distraer mi adicción... con las manos temblorosas por la acción de un teclado inservible, con la plena seguridad que estas son las tonadas que se escriben en la ausencia del aire... alguien podría oírlas si supusiera que no hay un medio ideal, para que los deseos se realicen.

Demonios!!! y más demonios... succionan mi cabeza para sumergirme en el deleitable letargo... en el letargo de un destino que ya no existe... tratando de borrar los recuerdos y su memoria con succiones indelebles de alcohol inyectado por dosis mínimas y recurrentes en la herida abierta... llena de rumores y rutinas... rumores de una cordura recuperada y unos días que pasan en vano... no ha tal demonio... no tal vaho... no hay rumor de alcohol tapizando mis venas de demonios enfermos... sólo el bombeo del corazón... que por una vez... tan sólo por una vez debería ceder... descansar... no correr más.